Una máquina que extrae el líquido más cotizado del mundo en el medio de un barrio de casas de chapas. Así de alto es el contraste en Comodoro Rivadavia.
Un hombre con una gorra de YPF camina por las calles de Standar Norte, un barrio que hace más de diez años se llenó de obreros del oro negro y de migrantes. Sin embargo las calles permanecen vacías hasta las once de la mañana. Acá la gente se acuesta tarde porque el sol se prolonga demasiado, y madrugar no es opción en pleno Enero. Dicen los comodorenses que hay solo una semana al año que se puede disfrutar, y yo, estoy en esa. El viento es moderado y no hace (demasiado) frío.
A principios de siglo XX buscaron agua y encontraron petróleo. Hoy la ciudad es un licuado de bombas extractoras, casinos, mar, gaviotas y puestos de choripán.
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